El buen tiempo favoreció que los catalanes salieran a la calle y, por eso, desde las nueve de la mañana ya empezó a formarse la cola en la carpa preparada para Ruiz Zafón entre el Paseo de Gràcia y la Gran Vía de las Cortes Catalanas, junto al monumento de Joan Brossa dedicado al libro. Con una pequeña escenografía que recordaba la librería de la saga Sempere, Zafón fue recibiendo a los numerosos lectores a partir de las doce y media de la mañana.La primera de las firmas fue para una joven de veinte años llamada Cristina, quien llevaba tres horas y media esperando al celebrado autor. Zafón recompensó su espera escribiendo: «Para Cristina, mi ángel de las nueve». Junto a la rúbrica del novelista, se estampaba un sello en el que se reproducía una de las típicas farolas modernistas del Paseo de Gràcia, las mismas que aparecen en la portada de El Juego del Ángel.
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le comentó a este diario que «esto es un fenómeno sin precedentes. Siempre es una incógnita saber cómo puede funcionar un libro, pero hoy es evidente que Carlos Ruiz Zafón demuestra ser igual a pasión por la lectura. El Juego del Ángel es un fenómeno sociológico y una gran noticia para la lectura. Esto es como un festival para aquellos a los que le gusta leer».
Noticia publicada en la sección Libros de www.larazon.es