Llega puntual a l'Ateneu Barcelonès tras almorzar con un grupo de libreros -"me he escapado", confiesa-. El famoso escritor Carlos Ruiz Zafón explica, con su pausada cadencia, que pasará un tiempo por aquí (de momento no tiene billete de vuelta a Los Angeles), para disfrutar de las presentaciones de esta nueva entrega de la saga del Cementerio de los Libros Olvidados. Y luce en la pechera, como siempre, un dragón.
Lo suyo con los dragones no es amor, es obsesión, como dice la canción.
Tengo un montón, ¡pero es que muchos me los regalan! Este es Elliot, de Disney. La película es infumable, pero me la tragué por eso de los dragones.
Sobre la tetralogía, ¿en algún momento ha tenido tentaciones de dejarla?
Más de una vez me plantee si esto acabaría conmigo [risas]. Cuando es un proyecto de más de diez años, ese es un riesgo. El momento más tentador de dejarlo hubiese sido al principio, cuando iba arrastrando la piedra hacia lo alto de la montaña. Ahora ya la piedra rueda sola.
¿Este libro le reconciliará con los lectores confusos con 'El juego del ángel'?
Es una novela de la que no tocaría una coma, pero sabía que muchos lectores se iban a enfadar conmigo, era un precio que tenía que pagar para ser fiel a la historia que yo quería escribir. Y sabía que durante los dos o tres años posteriores a El juego del ángel iban a tener la sensación de que yo ya no podría volver a explicar las cosas.
Y ahora...
Con El prisionero del cielo todos entenderán a dónde iban y de dónde venían las cosas que en el anterior parecían extrañas. Me he divertido más escribiendo este libro que los anteriores. Espero que también les pase a los lectores, en especial a los que me hayan perdonado y me den otra oportunidad.
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