Carlos Ruiz Zafón

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«¡Que nos firme, que nos firme!»
07-06-2008
Ruiz Zafón y su «Juego del ángel» hicieron sombra (y no precisamente de viento) al mismísimo Francisco Ibáñez ayer en la Feria del Libro. Ambos escritores firmaron ejemplares a sus lectores, que formaron multitudinarias colas para conseguir un autógrafo.

Ayer, mientras firmaba ejemplares de «Mortadelo y Filemón», el rey del cómic vio como por primera vez alguien conseguía levantar una segunda tienda a su lado y atraía a cientos de lectores: Carlos Ruiz Zafón.

A las 6 menos cuarto, la fila de admiradores era interminable. El calor en el Retiro era intenso y algunos ejemplares del autor hacían de viseras para el sol. Además de la larga cola, decenas de personas curioseaban alrededor de la carpa y hacían fotos. «¡Me voy a tener que leer el libro, sólo por curiosidad!», exclamó una chica, al pasar por delante de la concurrida jaima. Sentado detrás de un antiguo escritorio de madera y con una gran foto de su célebre «cementerio de libros» al fondo, Ruiz Zafón comenzó a firmar ejemplares de su obra a los cientos de admiradores que le esperaban. María, estudiante de Derecho, había venido desde Granada para conseguir la dedicatoria del escritor catalán. «Llevo desde las tres y media en la fila», admite. La organización del acto sólo ha permitido que el autor firme dos libros por persona. «Así que yo llevo dos, mi hermana Marta otros dos y mi padre también -dice María impaciente-, porque quiero que me los dedique todos».

El primer autógrafo

Charo ha sido la primera persona en conseguir el cotizado autógrafo. «Yo le he dicho "no me voy sin darle la mano" y me ha dibujado dos alitas de ángel al lado de la dedicatoria», añade enseñando el autógrafo. «¿Me deja ver su firma? Ay, ¡Qué pena! Me gusta mucho, pero fíjese qué fila», le pide una señora, que ha llegado demasiado tarde.

Al igual que ocurrió el pasado día de Sant Jordi en Barcelona, dos azafatas facilitaron la tarea a Ruiz Zafón, abriendo los libros de los lectores que iban llegando e imprimiendo con un tampón la famosa farola modernista del Paseo de Gracia de la portada de «El juego del ángel». Las dedicatorias fueron breves, para conseguir firmar los máximos ejemplares posibles. Y aún así, a las 9 de la noche, cuando el autor se marchó de la feria, una fila de unas cien personas esperaban todavía para recibir su dedicatoria. Durante unos minutos, gritaron: «Que nos firme, que nos firme», Habrá que esperar hasta el año que viene.

Noticia publicada en ABC www.abc.es/
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