Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.
Cerrar
El Laberinto de los Espíritus

Noticias Carlos Ruiz Zafón

Zafón, leer como niños
29-11-2011

Es el rey de las ventas. Carlos Ruiz Zafón dio la vuelta al mundo varias veces con La sombra del viento. Después llegó un segundo libro que tiraba del primero y de Barcelona como ciudad de los prodigios literarios.

Se llamó El juego del ángel y no estaba tan bien tramado. Pero tenía su pegada como entretenimiento, aunque era más oscuro. Ahora llega la tercera parte de un ciclo que cerrará en un par de años con la cuarta. Se titula El prisionero del cielo y se han editado un millón de ejemplares. Habla de la posguerra y la historia atroz de la prisión de Montjuic. Zafón es un profesional. Sin alardes. Pero tiene una prosa con más veneno poético e intención que la de Javier Sierra. «¿Por qué los bancos ganan todas las guerras?». Lo suyo, como lo de Sierra, es que una página tire de otra, sin poder soltar el libro. Esta literatura no es mala. Al revés, es muy necesaria. Esta literatura viene de los grandes autores que nos inyectaron de niños la adrenalina de leer: Stevenson, Dickens... No hay que señalarlos con el dedo. Hacen un trabajo espléndido. Logran que las librerías sean los santuarios que tienen que ser. No todo puede ser alta literatura, como no todo es alta costura. Hay que aprender a disfrutar sin complejos de Zafón, como de Reverte o de Sierra. Como cuando niños.

Noticia publicada en: www.lavozdegalicia.es
vota esta noticia
enviar a
Entrevistamos a Carlos Ruiz Zafón en las mazmorras que imaginó
29-11-2011

Ya se ha publicado la tercera entrega de la tetralogía del Cementerio de los libros olvidados de Carlos Ruiz Zafón. Se trata de El prisionero del cielo, donde los lectores van a tener la oportunidad de disfrutar de la vida de Fermín Romero de Torres, que en la segunda entrega había chupado banquillo y que aquí asume el protagonismo de una manera descarada.

Eso le confiere al libro un aire mucho más humorístico dado como es este personaje. La acción se desarrolla en dos épocas distintas. La primera, a finales de la Guerra Civil, cuando Fermín es encarcelado en las mazmorras del Castillo de Montjuïc, donde su vida cambiará, entre otras cosas, porque por circunstancias que no se pueden explicar, conocerá a la familia Sempere; y la segunda a finales de los 50, con varias subtramas que dejan la acción y el misterio a punto para adentrarnos en la última entrega de la serie, cuando por fin sabremos qué es exactamente ese Cementerio de los libros olvidados.

De todo eso hablamos con el autor, precisamente en una de esas mazmorras, que sorprendieron a Zafón, que las había imaginado pero donde no había estado nunca in situ. Allí nos habló de muchas cosas, de la importancia que esta tercera entrega tiene en el desarrollo de la tetralogía, en el aprecio que siente por Fermín, en su tozudez para no vender los derechos de adaptación al cine de sus libros, y también en la presencia de Barcelona en la serie, más como un personaje que como un simple escenario.

(...)

Noticia publicada en: www.rtve.es
vota esta noticia
enviar a
Zafón: a la tercera va, otra vez, la vencida
28-11-2011

El autor publica la esperadísima tercera entrega de esta tetralogía y rebela algunos secretos de los protagonistas de «La sombra del viento»

Vaya por delante que la precuela «El juego del ángel» no resultó demasiado santo de mi devoción literaria, de igual modo que logró secuestrarme «La sombra del viento». En su segunda entrega fue pillado en alguna que otra falta narrativa y así se lo hizo notar su legión de lectores –25 millones en todo el mundo–. Por tanto –habida cuenta de que fue publicista antes que literato, acostumbrado a dar respuesta a los gustos de los consumidores–, es innegable que ha tomado muy buena nota y esta tercera parte de la saga consigue enganchar emotivamente hasta convertirse en un Zafón 2.0. Matícese, también, que jamás he comprendido el desprecio de ciertos bienpensantes hacia la literatura de evasión –ensalzando la de la mortificación– y que resulta del agrado del lector hasta el punto de alzarla a la categoría de «best-seller». Dicho sea de paso, Zafón es un superventas, sí, pero también un fondista. Lo que los americanos llaman autor de «longseller», pues sus libros se mantienen en el tiempo. A todos nos agradan los volúmenes que exigen lecturas verticales, pero aquellos que demandan una lectura horizontal, no deben ser en absoluto desdeñables.

Un guiño al siglo XVIII

Dicho esto, estamos ante un narrador decimonónico, en pleno siglo XXI, no sólo por sus argumentos, sino también por las situaciones a las que aboca a los personajes. Si bien en las anteriores tramas  y la sensación era próxima a Poe pasada por la lente de Roger Corman, esta vez resulta más Víctor Hugo visto con los ojos de Umberto Eco y, a su vez, pintado con el pincel de Tim Burton. Si transitaba por el romanticismo gótico más exacerbado, ahora abunda en la sorpresa y el toque de gracia como palanca emocional para atrapar al desprevenido lector.

Se levanta el telón y nos ha situado en plena Navidad de la Barcelona del 57. Una ciudad menos barroca que intenta sacudirse los estragos de una eterna posguerra. En ella, Daniel Sempere, el niño de  «La sombra del viento» que tuviera el privilegio de adentrarse en el cementerio de los libros olvidados, es hoy un padre de familia que regenta la librería Sempere & Hijos en franca decadencia... Hasta que una mañana, se adentra en su establecimiento un misterioso caballero de siniestra estampa que compra un ejemplar  « El Conde de Montecristo» por el triple de su precio.

Regreso de la muerte
En lugar de llevarse el libro, se lo entrega a Daniel para que se lo haga llegar a su buen amigo Fermín, con una escalofriante dedicatoria: «Para Fermín Romero de Torres, que regresó de entre los muertos y tiene la llave del futuro. 13». El aldabonazo hacia el «secuestro del lector» está servido. A partir de este momento irán cobrando sentido muchas incógnitas desplegadas en las páginas de anteriores entregas, como la estrecha relación de lealtad que se estableció entre Daniel y el mendigo Fermín –tras un encuentro fortuito– y que ahora comprobamos que no lo era tanto...

Tiene Zafón, la bella habilidad de retratar a «la gran hechicera»   –como llamaba Maragall a Barcelona– y sus gentes, pero no a la manera de Montalbán, Mendoza o Marsé, sino como una ciudad elongada como una cúpula gótica, vista sólo por los ojos del autor y absolutamente irreconocible a día de hoy. Deriva, según él mismo cuenta, de su observación infantil cuando iba a cobrar las pólizas de seguros que su padre le encargaba –como sacado de «1Q84» de Murakami, donde el protagonista vive idéntica experiencia– y a los palacios pudo subir y a las cabañas logró bajar, mezclándose entre la cotidianidad de los hogares. Se sirve, en la primera parte, de un narrador en primera persona  –Daniel– que relata de forma aséptica lo vivido, y, después, de un segundo narrador omnisciente que mediante un «flashback» nos retrotrae a la estancia de Fermín en prisión tras la guerra. Todo ello se cocina con poca descripción, ciertos guiños dickensianos  a «Los miserables» y a la manera unamoniana en su «nívola»: con mucho, muchísimo diálogo.

Con un idioma eficaz y de muy buena digestión, sumado a su buen pulso, logra agarrar por las solapas al lector  ramificando intrigas sin solución de continuidad. Ha logrado enderezar la trama, tras dar algún que otro rodeo sobre sí misma en su anterior libro, y  encontrado, al fin, la Ruta 66 hacia el predesenlace de esta  tetralogía. En definitiva, el encantamiento de la lectura de este volumen, a la que se sumará una cuarta entrega, es más poderoso que las reticencias de nuestra lógica, acaso porque para Zafón lo real y lo irreal no se han segregado, como en los remotos tiempos de la oralidad. Acaso por ello sigue negándose a que sea adaptada cinematográficamente. Libro, pues, a la espera de que se cierre el círculo definitivo, que nos hace sentir que formamos parte de una sociedad secreta.

(...)

Noticia publicada en: www.larazon.es
vota esta noticia
enviar a